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Carta a mis lectoras




Querida lectora (esposa y mamá):

he leído, visto y escuchado a madres desde hace varios años lamentarse porque no pueden hacer lo mismo que otras, angustiarse al punto de la ansiedad paralizante porque "no dan el grado de otras mujeres" e incluso culparse porque no ganan la misma cantidad de dinero haciendo más esfuerzo que y o x "influencer". Esta situación me entristece, sobre todo, porque un día estuve en sus zapatos exigiéndome lo mismo de aquella mujer que no tiene las mismas responsabilidades que yo.


Si eres tú una de estas mujeres, como las que describo arriba, quiero hablarte a ti hoy. No seas tan dura contigo misma, por favor. Exígete lo que sabes que puedes dar, tomando en cuenta el listado de cosas que haces comúnmente en tu día, tomando en cuenta tu estilo de vida, el tipo de familia que tienes y las responsabilidades que con el cúmulo de años has adquirido. No, no se trata de conformismos, tampoco de privilegios. Se trata de ser realistas en un mundo que corre a prisas y te exige que produzcas algo en cualquier momento, aún a pesar del cansancio martirizador. Cuídate de que lo que estés produciendo no sea solo enojos, gritos y cansancio andando en círculos al rededor de lo que la sociedad progresista te hace desear. Las redes nos pueden cautivar y hacernos creer que debemos ser "x" tipo de mujer, cuando el trabajo del hogar, la familia y el matrimonio, aunque no lo parezca, repercute en otras generaciones. Nos hacen ver que si no tiene que ver con dinero, no tiene valor. Tú tienes valor, simplemente porque eres y en todo lo que haces dejas una parte de ti. Y no, no estoy romanizando nada, estoy dándole valor a todo lo que hacemos por la sociedad, comenzando por nuestra familia, lo que otros ven como pérdida de tiempo.


Estoy totalmente segura de que eres una mujer resiliente, hermosa y capaz. Que el mundo no opaque tus hermosas cualidades y fortalezas, resaltando tus supuestas debilidades. La maternidad no es un obstáculo, aunque sí es difícil trabajar, criar y mantener un hogar. No te recrimines el ser madre o te digas que porque eres madre no puedes hacer "x o y" en la vida. Porque directa o indirectamente culpabilizas a los hijos que no pidieron venir, pero que ya están aquí, mirándote cómo resuelves problemas, cómo manejas la vida; y todo esto hará eco en su vida y en la de sus hijos. Podría parecer una carga, pero realmente es un legado. Aunque no lo veas de esta manera, quien eres y lo que haces, hace un gran eco en las próximas generaciones y eso NADIE te lo puede quitar. ¿Qué legado deseas dejar en tus hijos o a los demás después de ti? ¿El de las culpas o el de "doy lo mejor de mí donde quiera que estoy"?


No seas tan dura contigo misma, no te compares. No te exijas lo que no va conforme a tu estilo de vida. Lee más sobre esto en mi libro En la intimidad con mi Padre.



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