Metas en la relación conyugal



Hace unos días hice una encuesta en mis redes para conocer la opinión de mi audiencia y saber lo que necesitaban. La pregunta era la siguiente:


¿Conoces que podías hacer un tablero de metas donde se incluyas tu relación conyugal?


30 chicas contestaron y de las 30, 27 dijeron que no conocían sobre esto. Lo que no me sorprende, porque no se construye una visión de mejoramiento contínuo en el matrimonio en nuestra cultura latinoamericana. Te casas, vives y sobrevives o algo así. Por eso no se considera importante la educación prematrimonial o no se promueve activamente la educación o ayuda durante el matrimonio. Y vivimos bajo los “se supone que…”. “Se supone que él o ella ya me conozca”, “se supone que me soporte”, “se supone que funcione”, “se supone que se arregle con el tiempo”. Y cuando los “se supone” no se dan como quisieran, ¡¡BOOM!! Llega la palabra divorcio (oprime aquí para que sepas la receta de un divorcio seguro). Esa palabra tan aterradora para algunas y tan fácil de decir y hacer para otras.


Pero hoy no te vengo a hablar de divorcio. Hoy te vengo a habla de la planificación de metas. Y aunque se escuche muy complicado no lo es. Aunque sí tienes que poner de tu parte y calidad de tiempo.


Siempre nos ponemos metas en lo profesional y personal. ¿Pero y qué sucede con la intimidad? Tal vez por esto sientes que no avanzan íntimamente, que no se conocen más que antes, que la profundidad de sus conversaciones y el tiempo de disfrute en la sexualidad no aumenta. ¿No se supone que cuando dos personas se juntan es para crecer individualmente y en equipo en todos los aspectos? Entonces, (posiblemente te preguntes) ¿por qué no hemos crecido en nuestra intimidad emocional y sexual?



Crecer en