La maternidad solitaria no debería existir.



Cuando se habla de depresión posparto muchas personas no saben lo que es; otras lo estigmatizan (como de ser mala madre) y, por último, la mayor parte de las veces piensan que son excusas o “changuerías” como dicen en mi país. Pero la depresión posparto es tan real como el catarro que te da todos los años en octubre. Mucho más que solo un estado de ánimo. Según la Organización Mundial de Salud (OMS), “la depresión es un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración”. Se convierte en depresión posparto cuando, la misma se presenta al mes de haber dado a luz; inclusive hasta 6 meses después del parto junto con otros indicadores concernientes a la maternidad.


Al ser un desorden tan poco conocido, (aunque muchos profesionales se han dedicado a orientar y esparcir la voz) la nueva madre se ve señalada, prejuiciada y demás; por acusaciones de vagancia y desdén del resto de la familia. Pensaba que las familias estaban más orientadas en cuanto al apoyo hacia la nueva madre. Pero luego de haber encuestado a más de 40 mujeres, la mayor parte de ellas declararon haber tenido poco o nada de apoyo de los familiares inmediatos, incluyendo sus cónyuges. Hubo testimonios que rompieron mi corazón. Tardé dos semanas en terminar de leer sus testimonios, entre lágrimas.

La maternidad siempre es sacrificada, pero no debería ser solitaria. No solo nace un nuevo bebé, sino también una nueva mujer llamada madre. Que necesita compañía y ayuda. Durante el posparto es necesario el acompañamiento, el apoyo y cuidado de otras personas involucradas en la vida de la puérpera. No necesariamente debe ser un familiar de sangre, sino alguien con el cual se tenga un lazo emocional.


Parte de mi proyecto es el orientar a familiares sobre cómo podrían ayudar a la mujer en posparto no solo emocionalmente, sino en sus responsabilidades de nueva madre. No a criar -eso le toca a ella- sino a acompañarla en la crianza. De eso hablaremos en otra entrada del blog.

Y hoy te traigo tres sugerencias para ayudarte a ti como familiar a ayudar a una nueva madre. Porque la depresión posparto es prevenible.

Número1: Apoya el apego con bebé. Hay varias maneras de fomentar el apego. Una de ellas es el porteo ergonómico. Otra es la lactancia humana. Por último, ayudarla en los quehaceres de la casa para permitirle a mamá y a bebé disfrutar su cita a ciegas. ¿Deseas conocer al bebé? Mámá también lo desea con el mismo entusiasmo que tú.


Número2: Edúcate en lo básico sobre lactancia para que puedas apoyarla en su tiempo y en su espacio con bebé. Además, para ayudarla a sentirse segura frente a una sociedad que limita a las madres lactantes. También podrías darle fuerzas en cada etapa de lactancia.


Número3: Evita tomar decisiones por ella o llevar a cabo procesos con bebé que solo mamá o papá deberían hacer. Respetar la crianza es muy importante para mamá, sobre todo durante los primeros meses.

En caso de que ya mamá esté diagnosticada o tengas conciencia de que padece de algo más que meramente tristeza, te tengo sugerencias también.


1. Acompáñala. No solo vayas a ver al bebé. Ve a verla a ella también. Que sepa cuanto la amas. Escúchala.


2. Sácala a pasear de vez en cuando. Cuando padecemos de depresión posparto no nos damos cuenta de cuán mal estamos. Sabemos que tenemos que salir, pero no sabemos cómo. Necesitamos ayuda.


3. Haz actividades junto a ella, fáciles y accesibles. ¿Qué tal un “spa day”, cuidar de su cabello de vez en cuanto o una noche de película en la comodidad de su hogar? Aquí es lo que cuenta es pasar tiempo con alguien a quien le he cambiado la vida y el cerebro por siempre. Esto le ayudará a sentirse amada y a tomar en cuenta que su existencia cuenta y vale.

Cuando nos convertimos en madres, nuestra vida social cambia de repente. La depresión posparto le cambia el sentido a todo. Y gracias a que es un cambio en el balance neuroquímico cerebral, no se razona de la misma manera a cuando estamos totalmente sanas. No es que seamos incapaces de criar. Es que necesitamos compañía y apoyo y TÚ cuentas. Tú puedes ser la diferencia en la vida de cualquier embarazada o nueva madre.

Por eso en mayo, no te puedes perder el taller en línea que estaré lanzando, llamado: Lo que la familia no sabe. Para embarazadas, madres en posparto, esposo que deseen empoderarse y familiares que deseen saber cómo ser un apoyo para las chicas que estén pasando por esta etapa tan importante en la vida. Pendientes al evento que será publicado a mediados de abril.Gracias por leerme.

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