Hablemos sobre sexo anal



Este tema sé que levantará alta controversia por parte de la población cristiana en su mayoría. Como siempre digo mi labor es educar y no tomar decisiones por mis lectoras o mis clientas. Sé en lo que creo. Por ahora sólo quiero educarte. Esta columna, entrada o blog, es especialmente dedicado a los matrimonios. No les hablo a las personas solteras.


Pero, debo comenzar diciendo que por la Biblia y delante de Dios, todo acto sexual fuera del matrimonio se considera pecado e inmoralidad sexual. Estos actos incluyen: Frotarse los cuerpos para estimularse sexualmente uno al otro, besos con lengua y con la intención de excitarse, mostrar su desnudez (abre puerta a la tentación), sexo anal, sexo oral, coito vaginal, sexting, la pornografía, lecturas eróticas y la masturbación).


Ahora me interesa a hablarles sobre el sexo anal en sí. Se considera como sexo anal cualquier acto sexual que conlleve la participación del ano como, por ejemplo: la masturbación del ano, estimulación oral-anal, y penetración, sea con un juguete o el miembro masculino. Mucho se habla de que es pecado, pero nadie expone el porqué. Mucho se teme hablar de este tema porque prefieren callar a dialogar sobre la práctica. No te puedo negar que aún al sol de hoy, me siento nerviosa de dialogar este tema con otras personas fuera de mis conocidos. Pero he recibido varios mensajes a mi cuenta de Instagram (más de 35 mensajes solo en el mes de mayo) preguntando sobre lo que pensaba Dios sobre esta temática y la verdad es que no estoy en la mente De Dios, pero sí tenemos principios básicos para disernir. Hoy me estaré expresando de manera bíblica, también te presento la parte fisiológica, así que quédate leyendo.


Esta decisión, como cualquier otra práctica sexual debes evaluarla bajo concepciones de las que te voy a hablar ahora:


1- Lo que te impulsa a desearlo y cuánto beneficio tiene par la pareja.

2- Lo espiritual o bíblico y dentro de ello la consciencia.

3- Salud fisiológica.


Lo primero que debes preguntarte es: ¿Qué te impulsa a desearlo o practicarlo? Porque otros lo hacen, porque tú o tu esposo lo vieron en una película pornográfica, porque una amiga no deja de hablar sobre ello.


Muchas de las solicitudes dentro de la relación, las desencadenan los ejemplos, me explico; solicitas algo porque otra persona te dijo, te enseñó o lo viste en otra parte. ¿Qué es lo que te impulsa a desearlo? Pudiera ser la curiosidad y hasta la insistencia de tu esposo o porque cuando estás en el acto lo deseas. Evalúa de dónde viene el deseo.