El autoconocimiento y las caricias en la intimidad - Comunicación sexual



Necesitas leerme hoy. Porque de esto depende tu satisfacción sexual por mucho. Es necesario que lo que te contaré hoy lo pongas en práctica, pero ya. Porque, quieres estar satisfecha en la habitación y decir al final lo que todas decirnos luego de haber comido nuestro pastel preferido con un suspiro: ¡AH! ¡Estuvo riquísimo! O ¿a poco no? Yo creo que sí.


Pues comenzaré diciendo que conocernos es demasiado importante. A tal punto que de esto depende nuestro placer sexual. Muchas mujeres piensan que al hombre le toca conocernos, que a ellos les toca saber (como si fueran adivinos). Y caemos en el error de las indirectas y caemos en la trampa de la suposición: “¿es ciego o no se da cuenta?”. Digamos que sí lo es. Nos corresponde a nosotras conocernos para luego entregarle a ellos la clave secreta que te hará decir “!AH!” sí con letras mayúsculas.


Porque quien más que tú para conocer tu cuerpo e ilustrar al otro sobre donde tocar y cómo. Quien más que tú para explicar cómo funcionas y lo que te agrada. Tu pareja hará lo que ha aprendido (posiblemente por ahí en esos secretos a voces), pero tú puedes mostrarle el camino exacto a cómo seducirte y complacerte.

Así que te invito a hacer dos cosas:


1- Toma un espejo de mano y recuéstate sobre tu cama junto con tu cónyuge. Para que puedas hacer dos cosas, conocerte a ti misma y darle una clase de anatomía femenina que terminará seguramente en otra materia. Porque nos es NECESARIO conocernos, para comprendernos y permitirle a nuestro cónyuge disfrutar de nuestro cuerpo, conocerlo y que nosotras disfrutemos del momento. Tómalo como un tiempo sagrado, de aprendizaje, conexión y comunicación asertiva.

2- Lo otro es que separes un tiempo con tu cónyuge para que te acaricie. Puede ser con una pluma, con sus manos, durante un masaje con aceites o cremas gustables. Lo importante es que te vendes los ojos y le vayas diciendo en qu