¿Crearía Dios un órgano que no pudieras usar nunca en tu vida? (Hablemos del clítoris).



En uno de mis “en vivos” una chica me escribió: “Dios el creador de los botones” con un emoji de estrellitas en los ojos (admirada), mientras hablaba sobre un tema en particular sobre sexualidad femenina dirigido a la comunidad de mujeres cristianas en Facebook, y me dejó pensando profundamente. Fue entonces cuando me pregunté: “¿Crearía Dios un órgano para jamás ser utilizado?”. Todo lo que Dios ha creado tiene un propósito. Toda idea que ha materializado es porque le tiene un uso indicado. Entonces, la respuesta a mi pregunta es “NO”. Dios no creía un órgano para no ser utilizado, sino al contrario. Aunque tenemos partes en nuestro cerebro y cuerpo a los que aún se desconocen y no hay comprensión completa sobre su función, ya hay otras partes que se han estipulado claramente sus funciones y las asociaciones que tienen esas funciones con otros órganos y procesos en nuestro cuerpo. ¿Te imaginas ya de qué órgano estoy hablando? Creo que sí. Pues ni más ni menos que del clítoris. Ese al que muchas desconocen, unas le temen y otras le disfrutan.

El casi innombrable en algunas comunidades. Déjame decirte que sí, Dios lo creó también a él y ¿siguen pensando que es una parte “mala”? Es imposible que algo que provenga de Dios sea malo. En estos días he pensado muchísimo en las mujeres que llevan años casadas y a las que nunca se les ha hablado sobre su clítoris, las mismas lo desconocen e inclusive nunca se han tocado. Siendo cohibidas (posiblemente) de conocer sus cuerpos o de experimentar un orgasmo o una buena lubricación antes del coito.


Estimular tu clítoris tiene varios beneficios y quiero mencionarte algunos a continuación:

  1. Te ayuda en la lubricación lo que facilita una penetración placentera.

  2. A través de él llegas a estimularte lo suficiente como para experimentar un orgasmo.

  3. Hace que la sangre llegue más pronto a los labios y la vagina, promoviendo que se sienta más internamente durante la penetración.

  4. El deseo sexual podría incrementarse, gracias a las 8,000 conexiones nerviosas que posee.


Es de esperar que algunas mujeres digan: “¿tocarme ahí?”, “¿Invitar a mi esposo a que me toque también?” y pongan cara de asustadas o de impresionadas. La verdad es que SÍ, invítale también a que te conozca. Invítale a que te ayude a conocerte si aún no te conoces. Toma un espejo y mírate. Observa dónde está ubicado para que puedas comprender tu cuerpo, conocerlo y estudiarlo apropiadamente. Nosotras como mujeres no podemos pretender que un hombre sepa complacernos o saber lo que deseamos si nosotras mismas no conocemos nuestro cuerpo y cómo funciona.