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¿Cómo le digo a mi esposo que estoy en depresión?


Varias veces me hice la misma pregunta. Como muchas de ustedes saben y narro en mi libro Soy una mujer como tú, soy sobreviviente de depresión posparto y me costó mucho verbalizarlo. Sobre todo, decírselo a mi esposo, aunque era una situación que a leguas se veía. Todo porque me aterraba pensar en ser prejuiciada, que no me creyeran o que pensara que lo que sentía no era real o válido. Me daba mucha vergüenza ser la cristiana enferma de la mente, aunque no tenía que ver nada con mi espiritualidad y fe. Pensar todas estas cosas me hizo mucho daño a mí, a mi matrimonio y a mi hijo. Es por esto, que quiero hablarte como profesional y sobreviviente.


Hablar con alguien que es tan importante y cuya opinión pesa en nuestra mente como esposas, a veces es un reto. Mucho más cuando socialmente se nos hace creer que como esposas y madres debemos tener todo bajo control, cuando no es la realidad. El único super poder que se nos entrega en la maternidad es amar más y ser menos egoístas. Pero seguimos siendo humanas, seguimos siendo susceptibles a lo que ocurre a nuestro alrededor. Ahora bien, para romper el silencio, primero necesitamos entender eso, que somos humanas y que nuestro cerebro y cuerpo puede enfermarse en cualquier momento, dependiendo de las presiones de la vida. Aquí no hay pasos a seguir, pero sí un cúmulo de sugerencias que te ayudarán a aceptar la necesidad de hablar con tu cónyuge y expresar con claridad lo que te ocurre.


Lo primero es aceptar tus sentimientos, emociones y pensamientos. No porque todo lo que te ocurre y piensas sea cierto, sino porque en el momento, es lo que te oprime. Escribe todo lo que sientes y lo que piensas. Sin limitarte. Son tus emociones. Una vez todo escrito léelo, ya que esto te permitirá aclarar tus emociones. Luego, escribe una carta para tu cónyuge sobre todo lo que sientes y desde cuándo te sientes así. No busques excusar tus sentimientos, ni dar un porqué te sientes de tal manera, sino procura comunicar lo que sientes. No busques culpabilizar, sino exponer tu mente. Puedes utilizar palabra como: Me siento... He pensado… A veces siento… Creo que. No utilices palabras que excusen tu comportamiento como: porque tú, porque yo, tú no hiciste o dijiste. Ya que estas expresiones cierran el diálogo ante el cónyuge al hacerlo sentir responsable. Además, puede que el cónyuge carezca de herramientas o de manejo de emociones o comunicación, lo que le hará bloquearse, sentir miedo y provoque interrumpirte para defenderse.


Lo próximo que harás será releer la carta que escribiste. Para entonces, pedirle a tu cónyuge sacar un tiempo para hablar contigo. Y entonces leerle la carta. Si lloras, descuida, es parte del proceso. Si necesitas un abrazo, pídelo. Pero es necesario termina de leer la carta. Ahora bien, si tu cónyuge lo cree o no, si te considera, comprende o no lo hace, no es momento para pensar en ello, aunque sabemos que te va a afectar positiva o negativamente. Lo que deseo que tomes en cuenta es el logro de lo que hiciste. Aceptar, exponer y verbalizar lo que sientes no es un proceso fácil, pues te haces transparente e intimas con la persona con quien lo haces, que en este caso sería tu esposo.


¿Por qué tenerlo por escrito? Pues, porque cuando hablamos de corazón, ante el miedo al rechazo o la vergüenza podríamos no expresarnos correctamente, olvidar lo que íbamos a decir o no ser asertivas al comunicarnos. No le restes al poder de la escritura, tampoco a preparare de antemano para dialogar algo tan importante. Para sanar necesitamos aceptar, hablar y accionar.


Te invito a la próxima masterclase En la salud y en a enfermedad – metal en agosto. Un masterclass dirigido a matrimonios que están pasando por la depresión o que se están levantado de ella. Para ayudarles a reconectar a través de prácticas, herramientas y testimonio de matrimonios que han pasado por su experiencia.



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2 Comments


Yo puedo testificar de como escribir me ayudó a que mi esposo entendiera por lo que estaba pasando. Cuando mi esposo regresó de un deployment, hice un tipo diario y le escribía a Dios cómo me sentía. ¿Porque a Dios? Porque sabía que a él no podía ocultarle lo que sentía, él lo sabe todo. Y de pensar en eso me abria completamente al momento de escribir. En las noches le entregaba la libreta a mi esposo y él leía todo. Eso lo ayudó a entender cómo me sentía. Comenzó a ser más comprensivo. Hablábamos sobre el tema y buscabamos como trabajarlo JUNTOS.

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Wow! Qué hermoso. Tremenda idea. Gracias por compartir tu experiencia. 🫶

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